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Alberto Pinzón Sánchez

Se ha repetido cientos de veces: El fascismo no llega como un rayo caído del firmamento. Se incuba lentamente como los huevos de la serpiente, y en Colombia, los últimos 35 años de vida política son la más clara demostración de la anterior afirmación. Han sido varias las etapas y también sus dimensiones, que en los primeros 15 años trascurrieron acelerada y simultáneamente, y que me permito presentar de manera resumida y general:

1ª- La fusión de la mafia narcotraficante de Pablo Escobar, Rodríguez Gacha, los “8A”, y los Gaviria, con sus sicarios tipo (Popeye, ect) con las instituciones represivas y de coerción del Estado colombiano como Ejercito, Policía y DAS, y quienes dejaron sus pintorescos nombres como atormentado recuerdo para la historia colombiana: el oligopolio mediatico Contrainsurgente lo denominó “el brazo militar del cartel de Medellín”, y a ese ente abstracto le atribuyeron el exterminio y la masacre de los cinco mil cuadros políticos y de dirección de la Unión Patriótica (¡como hacen de falta hoy en día!) Hoy se está empezando a descubrir el papel del general Maza Márquez y su cuadrilla de “guardaespaldas del DAS”, así como el papel extendido de generales y altos oficiales del ejército, la policía, y la llamada Inteligencia Militar, ect, quienes dieron todo el apoyo logístico militar y de inteligencia para el accionar exterminador de sus “Escuadrones de Muerte”.

2ª Paralelo con este desenvolvimiento, se dio, obviamente, el de la coordinación “política” que en esos momentos de complejidad los brindó el bipartidismo colombiano, en particular el Partido Liberal, como fue el caso del candidato presidencial Santofimio Botero y su movimiento que llegó a copar todo el territorio del país.

3ª Mientras esto sucedía, la Oligarquía Bipartidista dominante siguió utilizando sin ninguna restricción la coerción “oficial”, equipando a la Policía y los batallones de guardias pretorianos con las mejores armas y técnicas de lucha callejera, para lanzarlos a conquistar y mantener las calles tomadas por las manifestaciones y movilizaciones de masas, especialmente de estudiantes, obreros, maestros, indígenas, asalariados bancarios, empleados judiciales, ect, hasta conformar el actual “robot aterrador ” de la ESMAD.

4ª Los desarrollos técnico- ideológicos siguieron dándose aceleradamente, por ejemplo, la irrupción masiva de toda clase de “Empresas Privadas de Seguridad y de Defensa Civil”, y avanzando en un proceso de corrección de errores hasta prácticamente haber dominado territorialmente las grandes ciudades asiento de la burguesía financiera, y las capas medias aburguesadas con algún ingreso económico que, les permitiera mantener un nivel elevado de consumo en los centros comerciales tipo Unicentro, aparecidos simultáneamente en las otras grandes ciudades.

5ª Una vez controladas las 4 grandes ciudades colombianas, se dio paso apresurado al control de las llamadas “ciudades Intermedias”, sus provincias y regiones aledañas. En esta etapa es cuando se da la fusión entre los gamonales regionales clientelistas de los dos partidos tradicionales con las mafias fascistas en ascenso, aplicando en lo fundamental es esquema utilizado en las grandes ciudades: Exterminio de la oposición y la movilización social “restante”. Control policial de la calle. Y control territorial de “los barrios de bien”.

Con esto, se da paso al dominio abierto del campo, y se organizan los “Escuadrones de la Muerte” en una organización centralizada y de alcance nacional como las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Es ya el final del proceso de paz de Pastrana, la implementación del Plan Colombia-USA, y de preparación del ascenso de Uribe Vélez a la presidencia de la república. De ahí en adelante las cosas han trascurrido con un poco más de análisis y difusión, debido a la masificación de Internet y al parecimiento de lo que el oligopolio mediatico contrainsurgente llama despectivamente “la prensa alternativa”.

El centro de toda la estrategia es (ya lo habían dicho y experimentado los ideólogos del fascismo italiano y el nazismo alemán) “el control de las calles.” Y lo habían simplificado en su conocido “motto” (consigna en alemán) “Quien controle las calles controlará el Poder”. A esto se debe la encarnizada lucha callejera que se dio por más de 5 años tanto en Italia como en Alemania y en España, antes del ascenso del fascismo al Poder, entre las camisas negras y las camisas pardas, con los grupos “resistentes” de obreros, trabajadores, estudiantes, intelectuales y artesanos, hasta haberlos derrotado a vergajazo limpio. Cuando los hubieron derrotado, se inició la marcha sobre Roma, la toma de Berlín, y se inició la guerra de Franco contra la república española.

En la Colombia actual; que atraviesa por una doble crisis, una, de Legitimidad debida al desprestigio de las más importantes “instituciones” del Estado, la figura presidencial una de ellas. Y otra, una crisis paralela de Legalidad, debida entre otras causas al reciente escándalo de corrupción de la trasnacional Odebrecht que ha tocado tanto la campaña presidencial de Santos como la de Zuluaga-Uribe Vélez.

3-Con un proceso de Paz con las Farc-EP atascado en su fase de Implementación debido al incumplimiento de los acuerdos de paz firmados por parte del Estado colombiano. 4-Un vicepresidente Vargas Lleras, quien utilizó durante cuatro años el presupuesto oficial para “apalancar” su agresiva campaña presidencial personalista y clientelar. 5-Un nuevo vicepresidente, el general Naranjo, quien, por sus vínculos poco claros con la DEA estadounidense genera desconfianzas en amplios sectores ciudadanos. 6- Con una consulta minera que descarriló en las urnas de una consulta popular la principal bandera del presidente Santos: la locomotora minero energética. 7-Un Fiscal general, Martínez, empleado de la trasnacional financiera Grupo Aval, cliente político del vicepresidente Vargas Lleras, quien le ha mentido a los colombianos con el asunto de Odebrecht, tal y como lo ha confirmado el senador Robledo. 8-Un Proceso de paz con el ELN que en lugar de avanzar retrocede por la intransigencia gubernamental. 9- Una izquierda dividida, sin liderazgo definido y en un grado de pasividad totalmente desconocido frente a la movilización social y popular.

10-Una situación anómala en la vecina Venezuela, que lucha contra los intentos desestabilizadores del secretario de la OEA Almagro, quien, siguiendo las imposiciones del departamento de Estado estadounidense pretende violar la soberanía nacional de la hermana república e imponerle la famosa carta democrática que no es otra cosa que una intervención extranjera dirigida por el USArmy.

Y 11, para completar el panorama desolador, un presidente como Santos en un grado extremo de debilidad política y de desprestigio nunca antes conocido en un país presidencialista como Colombia; lo que en colombiano ha constituido la “exquisita papaya” (es decir la inigualable y fácil oportunidad) utilizada por el fascismo criollo siglo XXI der Colombia conformado por el novedoso cuarteto de “Uribe Vélez-Ordoñez-Pastrana-Popeye” para acabar de tomarse de una vez por todas las calles de Colombia, y hacerse definitivamente con el Poder , tal y como lo acaban de demostrar este 01 de abril de 2017. Al grito de: ¡¡No más Farc-Santos!!

La conclusión de esta compleja situación en cambio es un poco más clara: La movilización social y popular que, es y debe ser independiente del presidente Santos y su gobierno de clase, y que no debe dejarse arrastrar en por su inercia hacia abajo; ha cedido la calle al fascismo siglo XXI de Uribe Vélez y, con esta pasividad se ha puesto en riesgo la continuidad de la Solución Politica al conflicto interno colombiano y se está golpeando seriamente el anhelo de todos los colombianos de lograr la paz estable y duradera pactada en la Habana.

Post scriptum: terminado este texto, me he enterado de la desastrosa y desoladora avalancha ocurrida en la olvidada Mocoa putumayense, que ha llenado de dolor ese aguerrido pueblo. Solo deseo trasmitirles a todos ellos mi solidaridad y mi cercano acompañamiento, desde este tan alejado exilio, y, mis votos porque esta calamidad no vaya a politizarse como sucedió con la funesta avalancha de Armero que, tanto ensombreció la presidencia del presidente conservador Belisario Betancur.

 

 

 

 

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