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Así es Cuba…

Por: Jonathan Freitas (Economista, militante e internacionalista)
Hace unos días el famoso youtuber Luisito Comunica pudo realizar uno de sus videos en Cuba, con el que dedicó más tiempo del que nos tiene acostumbrados en su canal (46,18 minutos en este caso) a reportar la pobreza y dificultades que vive la gente en Cuba.
Las guerras económicas a las que somete EEUU a los países que no se arrodillan son terribles (algo que Luisito en su burbuja de influencer millonario no llega a ver), ya que aunque no se vean los rifles y las bombas, las consecuencias son igual de devastadoras. Representado en las antiguas guerras cuando un ejército rodeaba una ciudad, para bloquear sus suministros y que ésta pasara hambre y se rindiera sin tener que atacar; eso precisamente son las guerras económicas que EEUU aplica contra Venezuela y Cuba hoy.
Esto afecta sobre todo en economías tan dependientes de EEUU como la venezolana, donde desde Juan Vicente Gómez hasta la Cuarta República, Venezuela era el patio trasero de la Standard Oil (Rockefeller); la petrolera yankee era dueña del país y la burguesía venezolana se formó como engranaje de ésta (y sus subsidiarias) e importadora de mercancías estadounidenses.
Yo discuto mucho con amigos sobre el socialismo chino, y no estoy cambiando el tema, solo quiero que veamos la necesidad de desarrollar las fuerzas productivas, no solo para desarrollar una economía socialista, sino también para poder hacer frente a los ataques del sistema-mundo capitalista-occidental.
Algunos de estos amigos, muy ortodoxos, dicen que lo de China es capitalismo, yo no lo creo, porque el sistema financiero y las industrias estratégicas las controla el Estado (el Partido Comunista), lo que les permite llevar una economía planificada; la economía capitalista es anárquica porque responde a políticas empresariales de máxima ganancia y no a líneas estratégicas de desarrollo (por eso las crisis de sobreproducción). Además, en China las ganancias son invertidas en desarrollo, infraestructura y calidad de vida, sacaron a 800 millones de personas de la pobreza. En cambio, en el capitalismo las ganancias van para los lujos de una pequeña parte de la población: otro yate, una isla privada, otro paseo por el espacio, etc., mientras la población se hunde en la desidia. Aumento de la pobreza, de la gente en las calles y la crisis de fentanilo, son hoy el “American Dream” de la primera potencia económica. Según informe del banco de inversión UBS desde 2023 los multimillonarios del mundo acumulan más riqueza por herencia que por iniciativa empresarial.
Y lo más importante, China está desarrollando las fuerzas productivas a un nivel que le permitan defenderse de las sanciones y guerras de EEUU sin arruinarse y al mismo tiempo seguir desarrollándose. Algo que vemos complicado en Cuba, cuando cae la URSS o en Venezuela cuando EEUU nos bloquea las empresas estatales (incluida PDVSA) cerrando cuentas en el exterior y bloqueando el sistema SWIFT, impidiendo que estas empresas puedan comerciar o acceder a inversiones, tecnología o repuestos.
Porque el socialismo no es miseria, el socialismo no es racionamiento, el socialismo es una etapa superior al capitalismo donde las necesidades materiales y espirituales de las mayorías estén cubiertas (y no solo las necesidades de los ricos como en capitalismo). Pero para esa transición, se necesita una fortaleza económica que te permita defenderte de la guerra de EEUU y sus multinacionales y aliados, si no el proceso se derrumba.
Y eso es lo que está haciendo China, porque de otra forma, mantener la unidad política se vuelve cada vez más complicado, y la unidad y fortaleza políticas, son la fuerza vital para las políticas de transformación, en esa continua lucha de clases, cuanto menor sea el recurso político, menos profundas serán las políticas que se puedan llevar a cabo. Y se corre el riesgo de caer en una espiral descendente: menos fuerza/unidad política, leyes políticas y económicas menos revolucionarias y con leyes políticas y económicas menos revolucionarias, menos fuerza/unidad política.
Ahí está el punto: sin poder económico no puedes avanzar en un proceso socialista mientras te defiendes de las agresiones de EEUU y las dificultades económicas te obligarán a hacer alianzas, no siempre favorables, alianzas que responden a la coyuntura de resistencia (abastecimiento, inflación, desarrollo…) pero que no siempre van en la dirección deseada, porque aunque no se vean los fusiles y las bombas, sigue siendo una guerra.
Vietnam y Corea del Norte resistieron porque después de la caída de la URSS, tenían a China cerca. Corea se encerró sobre si misma y fue muy criticada por ello (ha incluso buscado ingresos de formas algo oscuras, pero en la actual lucha por el mundo multipolar está consiguiendo nuevas alianzas), y Vietnam se abrió a la inversión occidental además de la china. Pero Cuba con la caída de la URSS se quedó sin defensas frente al bloqueo de EEUU, por eso hoy aunque no se ha rendido, su situación económica es crítica, lo que implica una lucha constante contra la mediática reaccionaria.
Por eso también es tan importante el bloque BRICS, Cuba es país asociado desde el año pasado en la Cumbre de Kazán y a partir de ahora debería empezar a recuperarse con inversiones y comercio con los países miembros.
Venezuela no entró, porque Lula tiene la política exterior medio ‘castrada’ por sus socios de gobierno, ya que para vencer a Bolsonaro, construyó una coalición muy amplia que le supone un ‘espada de Damocles’, sólo esperemos que esto no provoque decepción y no vuelva la derecha después de Lula. Es paradójico que podamos ver a Nicolás Maduro junto a los grandes de los BRICS Xi Jinping y Putin en Moscú celebrando el Día de la Victoria, pero en la Cumbre de los BRICS de este año en Brasil, no participe Venezuela.
Otro punto importante es la necesidad de un horizonte. Desde la caída de la URSS la izquierda se quedó sin referentes (China estaba comenzando la apertura de Deng Xiaoping) y vagó por el desierto, mientras los capitalistas convencían al mundo del “fin de la historia” (Francis Fukuyama), de que era el fin de las ideologías y el capitalismo era lo mejor que la humanidad podía conseguir. Y aunque algunos sabemos que esto no es cierto, es muy difícil convencer a las mayorías si no hay un horizonte, una utopía, una luz hacia la cual indicar “por ahí es el camino”.
Claro que Lenin lo consiguió, pero tristemente, hoy la humanidad está tan asombrada por los ‘espejitos’ que el capitalismo ofrece (tecnología, RRSS, IA, etc.), mientras los países que buscan la vía socialista son destruidos por los bloqueos y sanciones de las potencias capitalistas que los estancan en el subdesarrollo, que nos quedamos sin horizonte.
Así que, no deberíamos renunciar a esta oportunidad que China nos está proporcionando de tener un horizonte socialista que nos permita derrocar de una vez por todas la tesis del “fin de la historia” y convencer al mundo de que el socialismo es el camino; entendiendo que la economía planificada china sigue en transición, con desarrollos mixtos, con zonas económicas especiales, con cierto grado de mercado, factores que crean ciertas distorsiones, pero que siguen con su proyecto de llegar a 2049 con una ‘sociedad moderadamente acomodada’ y en 2049 comenzar la construcción del socialismo, mientras aportan al mundo multipolar y los BRICS.
